Pico y Placa Medellín
viernes
1 y 5
1 y 5
El exilio forzado de Edmundo González, aunque indeseable, debería ser visto como una razón más para seguir luchando por el regreso de la democracia a Venezuela.
La llegada de Edmundo González a España en calidad de exiliado condición a la que se ha visto forzado por la persecución política y judicial que sufre de parte de la dictadura de Nicolás Maduro ha generado una ola de rechazo internacional a la par que desazón y muchas dudas sobre lo que va a pasar en el futuro inmediato de Venezuela.
Mientras María Corina Machado, desde la clandestinidad a la que se ha visto obligada, envió un mensaje de esperanza a los millones de venezolanos que sueñan con un cambio, no son pocos los expertos que no ven señales de que vaya a haber una transición política en los próximos meses. Para algunos la salida de González saca de la ecuación al que consideran presidente electo desde el 28 de julio pasado, cuando tras las elecciones realizadas ese día, la oposición publicó las actas y demostró que González ganó con un 70% de los votos.
Los chavistas sienten la movida como un triunfo e intentan convertir el acto antidemocrático, por el que alguien tiene que huir de su país, en una decisión magnánima del gobierno de Nicolás Maduro. Al punto de que la vicepresidenta Delcy Rodríguez manipula la realidad asegurando que se permitió el traslado de González “en aras de la tranquilidad y paz política del país”.
Pero también el comunicado que emitió Edmundo González una vez llegó a Madrid deja muchas dudas de en qué condiciones se va, si alentado por el temor de su futuro y el de su familia o si tal vez cansado de dar la lucha, lo cierto es que su mensaje más parece una carta de despedida, no reclama el triunfo, habla de María Corina en pasado y no muestra intenciones de volver en enero para posesionarse.
Mientras varios gobiernos han levantado su voz de rechazo sobre este nuevo capítulo de la profunda crisis política de Venezuela, la cancillería de Colombia dijo “lamentar” la salida de González de Venezuela y destacó “el acuerdo de los gobiernos de España y Venezuela para garantizar el asilo político”. ¿Acaso le parece bien al gobierno de Gustavo Petro que el ganador de las elecciones tenga que salir huyendo para dejar el camino libre al dictador?
En contraste, los comunicados de Chile, Paraguay y Costa Rica coincidieron en rechazar la persecución, el hostigamiento y la violencia de la que ha sido objeto Edmundo González. Con la misma contundencia se expresó la OEA, mientras que el secretario de Estado de Estados Unidos, Antony Blinken, afirmó que la salida de González de Venezuela “es el resultado directo de las medidas antidemocráticas que Nicolás Maduro ha desatado contra el pueblo venezolano desde las elecciones”. Y el alto responsable de política exterior de la Unión Europea, Josep Borrell, afirmó que “en una democracia, ningún dirigente político debería verse obligado a pedir asilo en otro país”.
El gesto de España al recibir a González tiene como objetivo, según explicó su ministro de Asuntos Exteriores, José Manuel Albear, intentar propiciar una negociación entre el régimen de Maduro y la oposición venezolana para encontrar una salida pacífica y democrática a la crisis desatada tras las elecciones. Pero enfatizó que seguirán pidiendo las actas con los resultados de las elecciones a Maduro sin importar dónde se encuentre el candidato de la oposición.
¿Qué va a pasar entonces en Venezuela de aquí al 10 de enero, fecha en la que tiene que tomar posesión el candidato ganador de las elecciones realizadas el pasado julio? Cualquier cosa es posible, pero lo que trata de evitar la oposición es que la gente caiga en la indiferencia y el desánimo.
María Corina Machado envió un mensaje de esperanza en el que asegura que Edmundo González Urrutia será juramentado como presidente constitucional de Venezuela. Está convencida de que en el entorno de Maduro hay descontento por esa percepción internacional que aumenta sobre su condición de dictador, lo que puede acentuar el aislamiento del país y reforzar las sanciones financieras sobre los líderes del chavismo. Machado confía en que la presión diplomática, los mensajes conciliatorios hacia las Fuerzas Armadas y las salidas puntuales a protestar en las calles generen movimientos en el seno del oficialismo.
Pero el peso puesto en ella es inmenso. Han sido demasiados años de persecuciones y divisiones internas para la oposición que se ve cada vez más reducida y ahora María Corina concentra las decisiones de estrategia de las distintas fuerzas políticas. Aunque el deseo de cambio de los venezolanos es innegable y avasallador, el desprestigio de los partidos puede convertirse en un gran obstáculo en estos momentos en los que el retiro de González parece haberlos llevado a un punto inicial.
La crisis económica y social venezolana exige que se dé paso ya a una transición pacífica que permita el cambio que tantos ansían. El pueblo no puede permitir que el espíritu decaiga en estos momentos y debe hacer acopio de toda la capacidad organizativa que demostró durante la campaña presidencial pasada. El exilio forzado de Edmundo González, aunque indeseable, debería ser visto como una razón más para seguir luchando por el regreso de la democracia a Venezuela.