Pico y Placa Medellín

viernes

1 y 5

1 y 5

Pico y Placa Medellín

jueves

4 y 8

4 y 8

Pico y Placa Medellín

miercoles

3 y 7

3 y 7

Pico y Placa Medellín

martes

6 y 9

6 y 9

Pico y Placa Medellín

domingo

no

no

Pico y Placa Medellín

sabado

no

no

Pico y Placa Medellín

lunes

0 y 2

0 y 2

language COL arrow_drop_down

Fijar el presente

Te sobresaltas con el canto de los pájaros, vas al río y te sorprende la fuerza del agua. Oyes el rumor de las piedras arrastradas por el caudal y te preguntas por qué no lo habías oído antes.

11 de agosto de 2024
bookmark
  • Fijar el presente
  • Fijar el presente

Por Sara Jaramillo Klinkert - @sarimillo

A veces tomas el carro y llegas a tu destino sin fijarte en los lugares por donde pasaste. Y eso que ibas manejando. A veces no recuerdas qué almorzaste, a quién saludaste en el ascensor, qué camisa llevabas ayer. A veces pagas dos veces una misma factura o respondes dos veces un mismo email. Lees un libro y caes en cuenta de que ya lo habías leído porque encuentras una parte subrayada con el resaltador que sueles usar. A veces te delata tu propia letra con pensamientos que anotaste alguna vez en los márgenes, se supone que eran importantes y ahora ni siquiera los recuerdas. Una vez oíste leer a alguien en voz alta y tardaste en notar que aquello que leía lo habías escrito tú. A veces tu mente, mi mente, todas las mentes, se extravían por caminos que no llegan a ningún lugar. Hasta que entiendes que debes aprender a fijar el presente: con meditación, con respiración, con atención plena. Lo que no fijes va a desaparecer, esto es lo único que sé.

Louise Glück escribió una vez que, antes de ser una artista atormentada, fue «una soberana magnífica que mantenía unido a un país dividido». Al menos eso le contó una adivina que le había leído la mano. «Tienes grandes cosas por delante, dijo, o quizá por detrás; es difícil estar segura. Y, sin embargo, añadió, ¿cuál es la diferencia? Ahora mismo eres una niña tomada de la mano de una adivina». El presente es lo único que importa y, aun así, podrías ser ya una soberana magnífica que mantiene unido a un país desunido y no darte cuenta, por la sencilla razón de que no sabes mirar lo que ocurre dentro de ti, ni tampoco lo que ocurre afuera, en el instante mismo en que está ocurriendo.

A veces permites que la vida pase de largo frente a tus ojos. No participas. No te emocionas. No agradeces. Hace años no se te eriza la piel. Entonces te obligas a abrir los ojos. Inhalas, exhalas y algo se transforma. Sales a caminar con los perros y, de repente, te encuentras admirando cada partícula de tierra, cada gota de agua suspendida en la punta de las hojas. Te sientes parte del mundo y no tan solo una habitante. Inhalas, exhalas y te transformas un poco más. Fíjate que lo único que ha cambiado es tu forma de mirar y respirar y, al hacerlo, estás cambiando el mundo entero, al menos el tuyo propio que es el único que puedes cambiar. Te sobresaltas con el canto de los pájaros, vas al río y te sorprende la fuerza del agua. Oyes el rumor de las piedras arrastradas por el caudal y te preguntas por qué no lo habías oído antes. Hay mariposas por todas partes. Siempre han estado ahí, igual que las piedras, igual que tú. Lo que pasa es que una cosa es estar presente y otra es darse cuenta.

A veces sólo basta reconocer que no eres más que una niña tomada de la mano de una adivina. A veces un momento contiene todos los momentos, la cuestión es que necesitas prestar atención para verlos. «Todo lo demás —dice Glück— son hipótesis y sueños».

Sigue leyendo

Te puede Interesar

Regístrate al newsletter

PROCESANDO TU SOLICITUD