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Numerosos estudios han demostrado que los hijos de madres trabajadoras no sólo no sufren desventajas, sino que su ejemplo es enriquecedor. Al ver a sus madres realizadas profesionalmente, los niños y niñas desarrollan una mayor autoestima.
Por María Adelaida Saldarriaga - Comunicaciones.wic@womeninconn.co
Un reciente estudio de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE) revela que el 56% de la población mundial cree que los hijos sufren cuando una madre trabaja fuera de casa. La encuesta, realizada en 179 países miembros de la OCDE, encontró que, aunque ha habido avances en la igualdad de género en el mercado laboral, aún persisten fuertes ideas preconcebidas.
Mónica Lugo, directora de la División de Política Social de la OCDE, señaló que esta creencia carece de sustento científico y perpetúa estereotipos dañinos y tiene como consecuencia el agravamiento de las disparidades de género en el mercado laboral.
Señala además que numerosos estudios han demostrado que los hijos de madres trabajadoras no sólo no sufren desventajas, sino que su ejemplo es enriquecedor.
Al ver a sus madres realizadas profesionalmente, los niños y niñas desarrollan una mayor autoestima, motivación académica y aspiraciones en sus propias carreras más adelante. Incluso se ha comprobado que los hijos de madres empleadas tienden a repartir más equitativamente las tareas domésticas cuando son adultos.
Desde mi propia experiencia puedo decir con convicción que siempre que haya un cuidado de calidad disponible, no hay efectos negativos significativos en el desarrollo de los niños cuando las madres trabajan.
Las madres que trabajan sirven como modelos positivos, enseñando a sus hijos la importancia de la realización personal y profesional y, al mismo tiempo, la importancia de la independencia económica. Además, creo que los hijos de madres trabajadoras desarrollan mucha responsabilidad e independencia desde pequeños.
El trabajo ha sido para mí una enorme satisfacción personal, sentido de realización, estímulo intelectual y redes de apoyo social fuera del hogar; además fuente de ingresos que ha permitido muchas oportunidades formativas, educativas y recreativas para mis hijos.
Pero para que las madres trabajadoras puedan prosperar tanto en el ámbito laboral como en el hogar, es fundamental contar con el apoyo y la participación equitativa de nuestras parejas en las responsabilidades domésticas y de crianza. He sido supremamente beneficiada con el apoyo de mi familia; mi esposo ha sido un padre excepcional, presente, cuidador, generoso e incondicional. También conté con un gran apoyo de mis padres y hermanos cuando mis dos hijos estaban pequeños.
Las empresas también juegan un papel determinante en este proceso implementando acciones y políticas para apoyar a las madres trabajadoras y facilitar la conciliación familiar.
Los horarios flexibles, trabajo remoto o semanas laborales comprimidas permiten a las madres a organizar mejor su tiempo y atender las necesidades familiares. Ofrecer licencias parentales extendidas y pagadas tanto para madres como padres después del nacimiento o adopción de un hijo y brindar mentoría y formación son una gran ayuda para que las madres puedan desarrollar sus carreras sin dejar de lado sus responsabilidades familiares.
También es fundamental promover una cultura libre de sesgos, donde no se penalice a las madres por sus responsabilidades familiares al momento de ascensos o asignaciones, y educar a todos los empleados sobre la igualdad de género y la importancia del equilibrio trabajo-vida para padres y madres.
El informe de la OCDE insta a implementar políticas públicas y campañas educativas en los países miembros para desmontar estos arraigados estereotipos de género que oprimen a las mujeres. Sólo si derribamos estos mitos históricos se podrá avanzar hacia una genuina igualdad laboral y de oportunidades para las madres trabajadoras y sus hijos.