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Colombia, en la mejor esquina de América, deberá ser el ejemplo de progreso y no seguir en el atraso al que nos lleva esta nueva política, consecuencia de un voto equivocado.
Por Juan Gómez Martínez - opinion@elcolombia.com.co
Creíamos que el pueblo venezolano estaba cansado de la dictadura que ha sufrido durante tantos años, que el pueblo castigaría al dictador con el voto en las pasadas elecciones, que nuestro pueblo vecino recobraría la democracia y, con ella, la libertad. No estábamos equivocados, pero no contábamos con que el conteo de los votos estaba en manos del tirano. O, si no el conteo, tenía el resultado que quisiera en su mente para presentarlo como el resultado de las votaciones.
El pueblo descontento e inocente cayó en la trampa. La reacción internacional, la de los pueblos democráticos, ha planteado su descontento y preocupación, con algunas excepciones como la de nuestro gobierno que, para no quedar mal ante la opinión internacional y tratar de esconder su tendencia izquierdizante, pidió tímidamente que se dieran a conocer las actas de las mesas de votación.
Las votaciones se hacen en un día, los resultados definitivos se dan ese mismo día, ya han pasado muchas jornadas que pueden servir para presentar los resultados que convienen al gobierno. Ya poco se puede hacer, Venezuela seguirá en manos del tirano. Lo preocupante es que nuestro gobierno es de la misma tendencia de Maduro, que puede seguir el ejemplo y dentro de dos años esconder el resultado de la votación, para celebrar un triunfo en sus deseos e imaginación.
Llevamos dos años de gobierno de la extrema izquierda, dos años de estancamiento o, mejor, de desgobierno. Los demócratas en Colombia tenemos que reaccionar. No permitir que la extrema izquierda nos gobierne por más de estos cuatro años, que se perderán para el desarrollo del país.
La democracia colombiana se tiene que fortalecer y llegar unida a la próxima contienda electoral, hacer a un lado las aspiraciones partidistas y personales y unirnos para recuperar el tiempo perdido y recuperar el camino para el desarrollo de Colombia. Necesitamos un gobierno progresista de verdad. No progresista de campaña para llegar y gobernar con la extrema izquierda y alcanzar el retroceso y freno al desarrollo.
En esa estamos, en un gobierno que añora su época de violencia, amenazas, asaltos y acciones para acabar con la democracia, la producción, la empresa privada y todo lo que signifique desarrollo. La invitación es para reflexionar, para estudiar la situación en la que estamos, para unirnos y prepararnos para recuperar el manejo de la Patria, para volver por el desarrollo, por la empresa privada, por la educación para el futuro, por las obras públicas en todo el país.
Colombia, en la mejor esquina de América, deberá ser el ejemplo de progreso y no seguir en el atraso al que nos lleva esta nueva política, consecuencia de un voto equivocado. El futuro está en nuestras manos y la reflexión para las próximas elecciones. No sigamos el mal ejemplo de nuestros vecinos y, por el contrario, ayudemos para su recuperación.
Si una vez nos equivocamos, que no sean dos y, por el contrario, que nuestro error sirva para hacer de Colombia una patria amable, de paz y desarrollo. .