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Ya Colombia se ha dado cuenta de que no se puede volver a equivocar cuando la democracia llama a elecciones. Hay que elegir bien y que sea quien nos lleve otra vez por un buen camino.
Por juan gómez martínez - opinion@elcolombiano.com.co
En días pasados recibí un video que me conmovió. Una profesora de niños estaba dando su clase, cuando se presentó un abaleo en las cercanías de la institución educativa. La educadora, en lugar de mostrar pavor, hizo que los niños estudiantes se protegieran debajo de los pupitres y les entonó canciones religiosas para que Dios los tuviera en sus manos, sin mostrar asomos de terror o miedo que se transmitiera a sus discípulos.
Esta actitud me indica que, en Colombia, para muchos ciudadanos que se dejan amedrentar con esas acciones violentas, todavía hay gente patriota, que cree en Dios y que no se presta para causar y producir el terror que los grupos por fuera de la ley buscan. Esa profesora merece el reconocimiento del Estado y de la clase dirigente, para ponerla como ejemplo de patriotismo y fortaleza.
Lo mismo ocurre y me da ánimos, con las declaraciones de un personaje involucrado en los dineros desviados para comprar conciencias, como en el caso de los carrotanques para la Guajira, que destapó la olla y se atrevió a dar declaraciones en la Fiscalía con riesgos de su propia libertad, pero prefirió acatar las leyes colombianas.
Todo esto nos da ánimos para pensar que Colombia todavía tiene salvación y que, a pesar del gobierno que eligieron algunos despistados, nuestro país tiene unas mayorías que nos despejan el futuro. Es cosa de esperar que pasen estos dos años y elegir a quien, de verdad, logre hacer los cambios positivos que el país necesita y que su pueblo, engañado por la propuesta del cambio, se dejó desviar del curso positivo que el país llevaba.
Si el Congreso oye al pueblo colombiano y se enruta hacia lo que los compatriotas piden, no habrá dudas de que la salida positiva está próxima. El ejemplo lo da el pueblo y estas manifestaciones de ese pueblo que comentamos, nos señalan el rumbo que debemos tomar.
Ya Colombia se ha dado cuenta de que no se puede volver a equivocar cuando la democracia llama a elecciones. Hay que elegir bien y que sea quien nos lleve otra vez por un buen camino. Acatando nuestras instituciones, tenemos que esperar unas nuevas elecciones para recomponer la patria. Que quien sea el elegido, entienda que su compromiso es enderezar el rumbo equivocado que nos puede llevar al fracaso.
Mientras tanto, nuestros esfuerzos deben ser dirigidos hacia el bien de Colombia, apoyando los aciertos del gobierno y rechazando las equivocaciones o desaciertos voluntarios de un mandatario que ya no cuenta con las mayorías, por sus desvíos y equivocaciones del rumbo positivo que antes llevábamos con los últimos gobiernos.
Tenemos que soportar estos dos años del gobierno actual, para que, en las próximas elecciones, podamos regresar a los beneficios de una real democracia y un gobierno que de verdad trabaje por su pueblo y no por sus doctrinas destructivas.
Seguiremos vigilantes y planteando nuestras opiniones, para evitar los desvíos de un gobierno producto de las desorientaciones de un pueblo.