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Pesadez

Desde el Valle hasta Nariño hay un caos como nunca antes visto en el que la violencia supera cualquier acidez. El sur se convirtió en un laboratorio donde confluyen las peores prácticas de los violentos.

25 de junio de 2024
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  • Pesadez

Por JUAN DAVID RAMÍREZ CORREA - columnasioque@gmail.com

El ambiente es pesado. Se nota. Es como si padeciéramos una de esas gastritis que arruinan el día por culpa de un dolor que no se sabe si se va a aliviar o va a crecer hasta el extremo de no ser capaces de dominarlo.
Si se trata de política, los jugos gástricos se agitan. No les importa saber que las decisiones que los políticos están tomando van a afectar directamente la vida de las personas y mucho menos les importa la angustia y el estado de incertidumbre en el que se encuentra la gente del común. Claro, esas decisiones son resultado de un juego de poder y no del pensamiento profundo. Eso sí que provoca fuego en el esófago. Si se habla de la reforma pensional aprobada ya no hay nada que hacer, duele más que un diagnóstico de Helicobacter Pylori. Toca soportar el ardor en la boca del estómago. Si el tema es la salud, no se sabe qué pensar: EPS intervenidas, otras en plan de salida del sistema y otras aguardando el golpe final. ¿Cómo no sentir pesadez si millones de personas están en duda sobre lo que pasará con su salud? A eso se suma la corrupción que rodea al poder. Eso sí que altera la pesadez.
Si se habla de economía se aviva la gastritis, porque el ardor es en las calles, las familias, los negocios. La gente está temerosa y cada hurgada en el bolsillo hace sentir la pesadez. Eso sí que genera jugos gástricos y no hay dosis de antiácido que resista ni para las personas ni las empresas, porque todos sufren. Sectores como la industria, la construcción y el comercio, claves para el funcionamiento armónico de cualquier economía están asustados ante las consecuencias del factor más nocivo para la economía de cualquier país: la pérdida de confianza. Conclusión: ¡qué dolor en el píloro! Pero la gastritis se vuelve insoportable cuando se habla de orden público. La situación que vive especialmente el sur del país exige un tratamiento urgente contra la pesadez. Desde el Valle hasta Nariño hay un caos como nunca antes visto en el que la violencia supera cualquier acidez. El sur se convirtió en un laboratorio donde confluyen las peores prácticas de los violentos. ¡Hasta drones se están utilizando para cometer actos terroristas! La semana pasada finalizó con el estallido de un carro bomba en Taminango, Nariño. El saldo fue dos muertos y ocho heridos. Tres semanas antes el dolor se vivió en Morales, Cauca, y no hace mucho, en Jamundí, Valle. Pesadez pura y dura. A Colombia no le conviene tanta pesadez porque sus jugos gástricos generan úlceras muy dolorosas. ¿Cuándo aparecerá la fórmula para calmarla? Se necesita con urgencia, porque hasta el momento ni los saberes ancestrales ni el gobierno del cambio la han encontrado, olvidándose que la gente no puede vivir con esa sensación existencial de que no hay cura para un ardor que quema profundamente.

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