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Entre el horror y la esperanza

A veces, en lo claroscuro de la vida, podemos pensar que el horror y la esperanza se parecen, y puede que por un instante sea así, lo que no debemos olvidar es que su objetivo es diametralmente opuesto, y en ese pequeño cruce de caminos duerme la vida.

04 de marzo de 2024
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  • Entre el horror y la esperanza
  • Entre el horror y la esperanza

Por Juan Camilo Quintero M. - @JuanCquinteroM

En menos de un mes un par de sucesos han concitado el asombro mundial, uno desde el horror y otro desde la esperanza. El horror nos llegó, como se ha vuelto costumbre, casi que en directo y a través de la televisión. Las imágenes provienen de una toma cenital que permite ver en blanco y negro una suerte de bandas gruesas y oscuras que se van desplazando a través de un fondo más blanco, mientras cientos de una especie de palillos alargados, también más claros que las bandas, como hormigas, se aglutinan en torno a ellos y luego van desperdigados de un lado para otro. En efecto, lo que vimos es confuso y si mientras lo muestran no nos fueran detallando cómo avanza el mal en las imágenes, tal vez no le daríamos importancia ni dimensionaríamos sus estragos. Las bandas más oscuras son camiones que llevan ayuda humanitaria, comida; el fondo blanco por el que se mueven es la Franja de Gaza; los palillos son cientos de palestinos, hombres, mujeres y niños que van tras ellos en busca de algo para calmar el hambre. La estampida se da cuando soldados israelíes comienzan a disparar contra estas personas. El resultado más de un centenar de muertos y otros tantos heridos. El horror sin límites y en blanco y negro.

Hace un par de semanas la prensa española reseñó la historia de un niño venezolano llamado Mathías que tras ser diagnosticado y desahuciado por padecer una leucemia que no respondía ni a quimioterapia ni al trasplante de médula, se pudo curar un mes después gracias a una nueva terapia celular conocida como CAR-T. Un milagro de la ciencia que empezó cuando los padres que vivían en Venezuela recolectaron vía crowdfunding el dinero necesario para viajar a España. El último tratamiento realizado en hospitales públicos fue posible gracias a la fundación CRIS, que lo financió completamente. La bondad humana ilimitada.

Mientras miraba las imágenes de la masacre de esta semana trataba de recordar a qué se me parecían. Hoy sábado, antes de empezar este artículo, lo recordé. Hace algunos años un amigo médico me invitó a su laboratorio para mostrarme cómo se hacían las pruebas de PCR, una técnica inventada en los 90´s a la cual debemos muchos de los grandes avances científicos de la humanidad. Si mal no recuerdo, el resultado que él leía estaba en una pequeña bandeja donde había corrido las muestras de DNA y en su interpretación dormía quizá la clave de la vida. Para mí, lego en la materia, esa prueba era apenas bandas gruesas y oscuras, a lo largo de un fondo más blanco, y con algunos palillos delgados. La esperanza en blanco y negro.

A veces, en lo claroscuro de la vida, podemos pensar que el horror y la esperanza se parecen, y puede que por un instante sea así, lo que no debemos olvidar es que su objetivo es diametralmente opuesto, y en ese pequeño cruce de caminos duerme la vida.

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