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Y en la vida diría, pues para entender algo debemos saber de qué se trata: su historia, sus resultados, las variables que aparecen y el criterio social de quien evalúa.
Por JOSÉ GUILLERMO ÁNGEL R. - memoangel5@gmail.com
Estación Resultado (también Medida) a la que llegan los que determinan si algo está bueno o malo según las reglas, los que se alteran y no miden, sino que dañan lo que ven porque no entienden, los que solo obedecen a cierto o falso (como los sistemas binarios) sin dar oportunidad a una respuesta abierta, los censores que optan por recortar parte de una certidumbre y solo permiten verdades a medias (o ninguna), los que dicen que si aparece algo que ellos no saben, es porque no existe; los que consideran que todos están por debajo de ellos y miden mirando hacia abajo, los que se toman la evaluación a pecho y ejercen el poder y no la autoridad, los que en cada sujeto u objeto de análisis buscan solo la falla y no el acierto, los que establecen que los números no se equivocan y lo que sabe el otro (en preguntas al azar) es 3,15, los que se dan aires y al no saber evalúan por intuición, los que se rodean de hombres sí para que nadie se oponga, los que dicen equilibrar una verdad sumándole una mentira. Y bueno, ahí vamos, midiendo o metidos en la desmedida.
Y qué es lo que evaluamos. De principio. una competencia (saber hacer en un contexto) y una habilidad (el logro práctico y experiencia con ese saber aplicado). Esto se aplica en las universidades e institutos técnicos, y en algunas escuelas y colegios. Y en la vida diría, pues para entender algo debemos saber de qué se trata: su historia, sus resultados, las variables que aparecen y el criterio social de quien evalúa. Así, a través de una evaluación cualificamos a un sujeto o un objeto con el fin de situarlo y relacionarlo.
Y en esta evaluación se da el diálogo, el acuerdo y se llega a lo más positivo (lo funcional) para lograr una construcción colectiva. Pero... Cuando se ven las evaluaciones del mundo en qué vivimos, lo que era una competencia para ser humanos ya no está presente. Se ha perdido la noción real de lo analizado, han aparecido intereses políticos, la información se manipula, la destrucción está por encima de la construcción y los evaluadores se mueven con emociones, legitiman ignorancias y en la mayoría de las veces no son competentes (o están comprometidos) para la evaluación que realizan.
Total, la medida es arrasada por la desmedida, o sea, por no medir consecuencias. Algo así como un aquelarre en el que, a más del diablo, abundan las supersticiones y las pócimas.