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Si los chinos, los rusos y los cubanos han entrado en Venezuela es para quedarse. Porque les interesa esquilmar todos los recursos que se encuentran en las fronteras venezolanas y en el Esequibo, el territorio en disputa con la Guayana.
Por Humberto Montero - hmontero@larazon.es
¿Qué podemos esperar de China o de Rusia? Nada bueno puede llegar de dos regímenes dictatoriales donde las libertades individuales no existen. Por eso llama la atención la denuncia realizada por el expresidente español Felipe González -socialdemócrata, por cierto- de que hay un grupo de “expertos chinos” que estarían manipulando acta a acta las papeletas electorales en Venezuela.
“Quiero advertir que el contraste (de las actas) tiene que hacerse por una organización independiente y que lo haga pronto, porque me temo que están contratando, si no lo han contratado ya, a un grupo especializado en meterse en el sistema y alterar acta por acta, un grupo especializado que viene del lejano Oriente”, alertó González.
Según el ex mandatario, muy crítico con el papel “mediador” del también expresidente socialista español José Luis Rodríguez Zapatero, único de los miembros del Grupo de Puebla que no ha pedido la revisión de las actas, hay “unos especialistas chinos” que “parece que están trabajando en la alteración del sistema”, aunque para llevarlo a cabo “necesitan tiempo”, señala, y por eso el Consejo Nacional Electoral trata de retrasar la publicación de las actas.
Cabe destacar que si hay algo que maneja de primera mano González cada vez que abre la boca, y no se prodiga demasiado, es información de primera.
González ha pedido a Petro, López Obrador y Lula que garanticen que el recuento sea realizado por un organismo internacional “independiente” que revise el proceso y “constate exactamente lo que ha pasado”. Ese organismo, añade, no puede ser ni el Tribunal Supremo ni el Consejo Nacional Electoral porque están “cooptados” por Maduro.
Sin embargo, nada servirá. El propio González avisa de que la situación en Venezuela podría perpetuarse y Maduro seguir el camino del presidente de Nicaragua, Daniel Ortega y su mujer, Rosario Murillo, y además de quitar los derechos constitucionales a los ciudadanos, retirarles también la nacionalidad y convertir en “apátridas” a los que salen del país.
Si los chinos, los rusos y los cubanos han entrado en Venezuela es para quedarse. Porque les interesa esquilmar todos los recursos que se encuentran en las fronteras venezolanas y en el Esequibo, el territorio en disputa con la Guayana, donde hay reservas de oro, diamantes, cobre, hierro y otros minerales como la bauxita, diamantes y el manganeso, además de los yacimientos de gas natural, uranio y petróleo descubiertos desde 2015.
La Dubái de Suramérica, con poco más de 800.000 habitantes, ya tiene una producción per cápita superior a la de Arabia Saudí. La petrolera gringa ExxonMobil ha anunciado que la producción de petróleo de Guayana se doblará a 640.000 barriles diarios este año. Y no hay freno: Guayana afirma que quiere producir un total de 1,2 millones de barriles diarios en 2027. Con Pdvsa hecha unos zorros, el país más rico en petróleo del mundo sólo produce entre 700.000 y 800.000 barriles diarios.
Estos hallazgos han hecho que Guyana se convierta en una de las economías de mayor crecimiento en el mundo. Se espera que su PIB crezca 26% este año, tras haberse expandido un 38% en 2023 y un 58% en 2022, según el FMI y el Banco Mundial.
Aunque China tiene también intereses petroleros en Guayana, es EE. UU. la que maneja el cotarro, aunque el equilibrio en países tan opacos es cuestión de cuántos ceros se anota en la coima.
Y de eso va esta historia, de esquilmar recursos y llenarse los bolsillos porque la democracia sólo interesa a los ciudadanos y no a los malhechores, a los que las libertades solo les incomodan.