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Varios gobernadores prefirieron posar para la foto que levantar su voz ante estas y otras injusticias que además están afectando directamente a sus territorios.
Por Federico Hoyos Salazar - contacto@federicohoyos.com
Hace algunos días, el presidente Petro se reunió con los gobernadores de Colombia. El ministro del interior celebró el “buen ambiente” de la reunión y así lo demostraron las fotos del encuentro. Los abrazos y rostros sonrientes abundaron, con excepción del gobernador de Antioquia, Andrés Julián Rendón, quien saludó de manera cordial al presidente sin ninguna muestra especial de efusividad, un gesto digno que corresponde a la situación del país y que representa a muchos.
Por un lado, se debe destacar lo positivo de que exista diálogo entre mandatarios regionales y el presidente, lo cuestionable radica en la festividad del ambiente. La desaceleración de la economía, pérdida de control territorial ante grupos armados ilegales y crecimiento del delito en el país, son razones de sobra para que el diálogo político en cuestión hubiera sido más sobrio.
Algunos gobernadores tienen un relevante peso en los partidos políticos que representan, como es el caso de Dilian Francisca Toro, gobernadora del Valle sobre el partido de la U. El abrazo entre el primer mandatario y la gobernadora ayuda a comprender el comportamiento de varios congresistas frente al gobierno nacional.
A pesar de los múltiples y graves escándalos de corrupción, revelaciones delicadas como la de negociación del modelo económico entre gobierno y ELN, silencio ante el robo de las elecciones en Venezuela y otros, varios gobernadores prefirieron posar para la foto que levantar su voz ante estas y otras injusticias que además están afectando directamente a sus territorios.
El presidente debió haber quedado muy tranquilo después de esta reunión, en donde más que hablar de asuntos relevantes como la inversión en infraestructura, trasferencias y financiación de programas sociales, el mandatario sintió el cariño de los gobernantes departamentales.
Cariño que dista con lo que está sintiendo el país. Si bien el papel de un gobernador no es el de hacer oposición o control político al ejecutivo nacional, sí es su responsabilidad enviar los mensajes adecuados al gobierno y comunicar con claridad las necesidades de su región. La lisonja siempre sobrará.
Esperemos que haya una reunión pronto entre el presidente y sus ministros con los alcaldes de las ciudades capitales. Quizás en este encuentro pueda existir mayor franqueza y una imagen más nítida del clima de opinión nacional.
Ver, leer, escuchar: El primer capítulo sobre los primeros años de Simón Bolívar y el ambiente de su tiempo, por Andrés Caro y Andrés Mejía, en el podcast Terrenal.