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Insisto, el poder presidencial en Colombia es significativo, y cuando es usado por un populista sin escrúpulos, puede ser mayor. Quizás en esto radica la advertencia.
Por federico hoyos salazar - contacto@federicohoyos.com
La ex secretaria de Estado de Estados Unidos, Madeleine Albright, escribió en 2018 un libro titulado: Fascismo: Una advertencia. En éste, explica cómo el término fascismo se puso de moda y empezó a hacer empleado con el ascenso del populismo en Estados Unidos y Europa, como una manera de descalificar, al contrario, dividir a la sociedad y desprestigiar las instituciones establecidas. Como lo indica el título, Albright hace un llamado sobre los riesgos de la ruptura democrática y de los líderes que la promueven, como un problema serio que se debe reconocer y enfrentar por las vías legales.
Al escuchar los llamados a una constituyente e incluso a una reelección de Petro por parte de legisladores de su partido, pensé en el libro de la ex secretaria de Estado. La constituyente es una advertencia y quizás no la estamos tomando con la seriedad que se merece. Hay dos factores que quizás contribuyen a esto.
Primero, el legalismo. Colombia es un país de abogados, se suele decir, un legado de Santander, dicen otros. En medio del debate y análisis sobre la propuesta de una asamblea constituyente, diversos expertos han reaccionado con prontitud diciendo que es inviable debido al extenso proceso legislativo que debe surtir y al control constitucional al cual debe ser sometido por parte de la corte. Todo esto es cierto, ¿será que Petro y los suyos no son conscientes de esto? Olvidan los expertos que Petro es un político curtido que conoce los procedimientos del Senado, lugar donde construyó su carrera política por años.
Segundo, sobreestimación de las instituciones. Semejante a lo anterior, expertos señalan a la Corte Constitucional como nuestra salvadora en caso de que los anhelos reformistas de la carta política lleguen a materializarse, incluso vía decreto, como ya lo anticipó un reconocido jurista amigo de las causas progresistas. Petro y sus aliados saben del poder presidencial en Colombia y de la posibilidad de moldear las normas y buscar justificaciones sacadas del sombrero como está ocurriendo con la posibilidad de un “gran acuerdo nacional” plasmado en el acuerdo de paz con las FARC.
Hablando hace unos días con algunos empresarios sobre la posibilidad de una reforma constitucional, me decían que debíamos ser optimistas y no caer en la trampa de las cortinas de humo del gobierno. Con esto entendí que no hemos dimensionado la magnitud del reto planteado y que seguimos creyendo en que Petro y sus seguidores son unos ilusos que sólo nos quieren distraer ante la pobreza de sus resultados como gobernantes. Un error.
Es preferible tomarse en serio esta alerta ante la cual estamos notificados, dejar disputas políticas en el pasado y enfrentar conjuntamente el desafío democrático de la constituyente, que ignorar esta propuesta por ingenuidad y exceso de confianza en nuestras leyes e instituciones. Insisto, el poder presidencial en Colombia es significativo, y cuando es usado por un populista sin escrúpulos, puede ser mayor. Quizás en esto radica la advertencia. Ver, leer, escuchar: El episodio de Founders podcast, sobre el libro de Charlie Munger, socio de Warren Buffet. Un testimonio de su vida en el mundo de las inversiones.