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Mes del gato

Tiene razón Akenatón cuando en ese recuento maravilloso por la ‘humanidad’ critica al hombre por su incapacidad de comprender el mundo que cree dominar y luego se despacha.

09 de agosto de 2024
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  • Mes del gato

Por Diego Aristizábal - desdeelcuarto@gmail.com

Los gatos, que cada vez gozan de más popularidad en el mundo, a falta de un día para celebrarlos, tienen tres: 20 de febrero, 8 de agosto y 29 de octubre; pero digamos que el mes de los gatos es agosto, porque esta fecha coincide con la época de mayor fertilidad de los felinos en el hemisferio norte, cuando la temperatura y la luz solar prolongada aumentan su actividad y reproducción; mejor dicho, los gatos saben vivir y disfrutar el verano.

Por algo ese día de agosto, desde 2002, fue designado por el Fondo Internacional para el Bienestar Animal (IFAW) como el Día Internacional del Gato.

En mi biblioteca hay un espacio reservado para los libros sobre gatos que son protegidos por el Maneki-Neko, ese gatito amarillo de la suerte que, a veces, le da por mover con su patica izquierda alguno de los libros para leerlo en voz alta con aquellos seres silenciosos que habitan cuando yo me ausento durante el día o la noche.

Justo ayer encontré el lomo salido de uno de esos libros que, creo yo, es la biblia felina: “La historia de la humanidad contada por un gato”, libro escrito y traducido del siamés por Gérard Vincent que dice cosas maravillosas, como esta: “Un hombre puede llamarse civilizado en la medida en que comprende su gato”.

Para quienes no están muy acostumbrados a los asuntos idiomáticos de los animales, especialmente de los gatos, aclaro que ese idioma pertenece a los siameses, una raza que se caracteriza por ser muy inteligente y bastante traviesa, que en este caso es representada por Akenatón, un felino de origen asiático que se divierte hablando de quienes conoce muy bien (los humanos) por la simple razón de que él y sus ancestros los han observado en silencio desde hace tres mil años.

Tiene razón Akenatón cuando en ese recuento maravilloso por la ‘humanidad’ critica al hombre por su incapacidad de comprender el mundo que cree dominar y luego se despacha: “¿Qué clase de quimera es el hombre? ¡Qué novedad!, ¡qué monstruo, qué caos, qué tema de contradicciones! Esa lombriz estúpida, hinchada de vanidad, se proclama juez de todas las cosas, depositario de la Verdad, cuando en realidad no es más que una cloaca de incertidumbres y un profesor de sandeces”.

Este libro, que desafortunadamente no se consigue fácilmente, pero si lo ven y aman los gatos no lo dejen pasar, pone las garras, con fina ironía, para expresar entre maullidos claros y observaciones agudas muchas verdades que el hombre se empecina en ignorar, basta con mencionar su ridícula costumbre a morir violentamente, su fervor por la inequidad, la envidia, y tantas otras cosas que, con seguridad, dentro de los deseos de otros seres vivos, mucho más ‘humanos’, ni siquiera contemplan, porque ellos solo quieren vivir tranquilos y en armonía.

En este mes de los gatos, Akenatón nos recuerda que “un hogar sin gatos es un hogar sin felicidad”.

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