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Cómo conectar con tu
esencia desde el fondo del mar
¿Con qué frecuencia te permites desconectar de lo que te distrae? ¿Con qué frecuencia te escoges a ti mismo por encima de lo que otros publican y otros pretenden decir?
Por Catalina Rengifo Botero - JuntasSomosMasMed@gmail.com
Con mi resaltador marqué: la vulnerabilidad es “la capacidad de expresar emociones, pensamientos y acciones que nos hacen sentir incómodos o expuestos, la vulnerabilidad nos ayuda a relacionarnos con los demás, aprender de nuestros errores, innovar y crecer.” Mientras tanto, el avión sobrevolaba la densa selva chocoana, y yo volvía a llegar a mi lugar favorito: mi Pacífico colombiano, yo creo que en alguna vida fui ballena porque regreso a ese lugar muchas veces para terminar y empezar etapas de mi vida.
Al llegar a nuestro destino, aparté el celular y me propuse vivir cada momento sin los sobresaltos de mensajes que llegan y los torbellinos de correos que exigen que estemos todo el día pendientes de la vida de otros y desconectados de nuestra propia esencia. Esa primera noche, solo con 10 horas de desconexión, dormí como hacía mucho tiempo no lo hacía. ¿Qué estamos perdiendo cada día con la falsa creencia de que estar 24/7 nos hace imprescindibles?
Preparada para mi primera aventura salté al mar, todo en mi gritaba una necesidad de descender, pero justo cuando empezamos a hacerlo, cuando la distancia era mayor, sentí un escalofrío recorrer mi cuerpo, y empecé a pensar en lo que podría pasar mañana, pasado y meses después. Respiraba cada vez mas fuerte, la angustia de entender que no era el momento y menos el lugar para un ataque de pánico hizo que aún peores futuros escenarios llegaran a mis pensamientos. Fue justo en ese momento, cuando me disponía a regresar a la superficie que vi pasar un atún. Me distraje mirándolo y en medio de esa distracción regresé al ahora. Tremenda adicción la que tengo a estar viajando al futuro a temerle al presente y no permitirme la exploración en silencio de mí misma. Conocemos más de la vida de los demás por las redes que de la nuestra y sentimos pavor de mirar hacia adentro, por eso necesitamos las pantallas.
Durante cada una de las inmersiones de ese fin de semana me permití sentir el mar en cada uno de mis poros y me prometí dejarme llevar, no iba a permitir que la cotidianidad me siguiera arrebatando el ahora de las manos. Fui consiente en la profundidad de cada respiración, de cada palpitar y de mi alrededor, me deleité con los corales, los peces, las mantas y hasta una langosta que salió a saludarme mientras pasaba por su barrio. Cada una de mis inmersiones fue única y especial, pero con un elemento común: estar completamente presente en el momento. Me deleité con mi existencia y mi ahora sin interferencias. ¿Con qué frecuencia te permites desconectar de lo que te distrae? ¿Con qué frecuencia te escoges a ti mismo por encima de lo que otros publican y otros pretenden decir?
Desde la profundidad del Pacífico y con la lucidez del momento me juré darle importancia a mis espacios, apostar siempre por mí, convertirme en la fanática más permanente e intensa de Caty y sobre todo sentir siempre que soy más que suficiente. No sé cuál sea tu rincón favorito del mundo, desconozco cuál sea tu forma de conexión con tu ser, pero si lo tienes permítete vivirlo y sino lo tienes aún: ¿Qué esperas para buscarlo? Recuerda que la felicidad no se encuentra en el futuro, sino en el presente. Tómate el tiempo para conectarte contigo mismo, para encontrar tu paz y tu felicidad en el aquí y ahora.