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Por Amalia Londoño Duque - amalulduque@gmail.com
Demasiados tuits, demasiadas peleas, un constante enfrentamiento entre los de un lado y los del otro. X se convirtió en la plaza pública del presidente: ahí reacciona, responde y acusa. Lo hace reaccionando a ciudadanos que lo cuestionan, casando peleas con políticos de oposición o personajes públicos que lo critican. Pero el día de las elecciones en Venezuela, el presidente Petro no publicó nada. Silencio de funeral.
Pasaron las horas de la jornada electoral en el país vecino, cerraron votaciones, pasaron seis horas sin un solo boletín y el presidente colombiano que usualmente los domingos no suelta esa red social, no apareció por ninguna parte.“Mi hija tiene 16 años y mi hijo tiene 19 años”, ninguno de los dos ha conocido cómo se siente vivir en un país libre, dijo una mujer venezolana que entrevistaron en la radio. “Tengo más de 8 años sin ver a mi familia, sin ver a mi abuelita, a mis tios, a mis primos y a las personas con las que crecí. Somos la generación rota que creció con un régimen”, dijo un joven en una entrevista para un canal chileno.
Los medios internacionales cubrieron hasta la madrugada, países como Uruguay, Costa Rica, Panamá, Perú, Ecuador y Argentina, han enviado comunicados o han tenido pronunciamientos de sus presidentes. Pero nuestro gobierno, que nos había acostumbrado a pronunciamientos tan reactivos que hasta se publicaban con errores de digitación y redacción, sigue en silencio. Cada quince días envío esta columna los domingos en la noche. Esta vez decidí esperar. Son las 12 del mediodía del lunes, he esperado toda la mañana el pronunciamiento de Gustavo Petro, pero todavía sigue el silencio. Y hay silencios que aturden.
Que son cómplices. Después de presenciar en el mundo entero como se caía la transmisión del CNE; como bloqueaban la entrada a testigos, como después de seis horas de cerradas las votaciones no se entregaba ni un boletín, retumban como un eco las palabras de personajes del gobierno como Gustavo Bolívar, que aseguró en un trino que “El sistema electoral venezolano es de los más sólidos, confiables e invulnerables” o como la representante a la cámara Maria Fernanda Carrascal, que dijo “No me pidan que respalde a María Corina, es como si respaldara a la Cabal”.
Pero es que no esperábamos que apoyaran a Maria Corina ni a Edmundo González, imaginábamos que sería coherente de parte del gobierno de un país vecino, tomar distancia de un régimen del que todos hemos visto las consecuencias, apoyar a millones de venezolanos que huyeron como único camino después de 25 años de padecer el retroceso de su país. Que sus palabras se queden ahí, donde no podamos olvidarlas, donde podamos mantener la claridad de quiénes son algunos de los que legislan en Colombia y cuáles son los principios que defienden.
A ellos al menos los escuchamos, para tener claridad de sus ideologías, pero el silencio que lanzó el presidente ha sido como un fogonazo, en política, el silencio es agresivo y contundente. 1:00 pm, envío esta columna, cerrando con un mensaje de solidaridad a cada venezolano y guardando en la memoria el mensaje cómplice de quien gobierna nuestro país.