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Comparto la propuesta del Acuerdo Nacional, porque considero que se requieren más reformas, pero bien hechas y que apunten a hacer realidad una democracia más equitativa y con mayor inclusión de los sectores sociales históricamente excluidos.
Por ALEJO VARGAS VELÁSQUEZ - vargasvelasquezalejo@gmail.com
Estamos en vísperas de iniciar el tercer año del Gobierno Petro, que para algunos es el del inicio del ‘sol a las espaldas’, para otros es el de ‘gobernar’ después de los tanteos y aprendizajes y antes del año electoral. Lo cierto es que los cambios en el gabinete ministerial y en otras responsabilidades del Estado apuntan en esa dirección. La mayoría de estos cambios parecen apuntar a mejorar la capacidad de implementación de las decisiones del Gobierno, el énfasis en la ejecución como lo ha planteado el propio Presidente en sus discursos y en sus mensajes de X y a tratar de sacar adelante lo que parece haberse vuelto la obsesión presidencial, una Asamblea Nacional Constituyente. En los regímenes presidencialistas como el nuestro, el Presidente tiene la facultad de remplazar su equipo de colaboradores cuando lo considere pertinente. Hasta el momento ha anunciado cambio de cuatro ministros –Interior, Justicia, Agricultura y Transporte- y se esperan otros más, y del comandante de las Fuerzas Militares, pasando de un general del Ejército a un Almirante de la Armada.
De los cuatro nuevos ministros conocidos hasta el momento, tres son mujeres destacadas en sus campos y el otro es un veterano dirigente del antiguo sector samperista del Partido Liberal y ahora una de las cabezas de un partido en formación conocido como ‘En Marcha’ y a quien se le ha encomendado la tarea de avanzar en la construcción del Acuerdo Nacional que de manera intermitente ha propuesto el Presidente Petro y con mayor insistencia en los últimos tiempos el dirigente del Pacto Histórico, el Senador Iván Cepeda. La novedad que ha propuesto el Ministro designado Cristo, en sus primeras declaraciones, es que el Acuerdo Nacional debe tener dos grandes objetivos, el primero el trámite de las reformas pendientes del Gobierno Petro y el segundo, si hay consensos, convocar una Asamblea Nacional Constituyente –todavía no es muy claro para qué, lo cual plantea un gran interrogante- que se elegiría en las elecciones del 2026, en el marco de lo establecido por la Constitución de 1991, siempre en la idea de que se necesitan más y mejores reformas, pero con grandes consensos nacionales y no como imposición de unos sectores del país sobre otros, tesis sin duda compartida por las mayorías.
En el caso del relevo en el comando de las Fuerzas Militares, podría interpretarse como un reconocimiento a la institución, la Armada, que ha liderado la lucha contra el narcotráfico y los golpes más certeros, junto con la Policía Nacional, contra los traficantes de cocaína, priorizando la interdicción, antes que la lucha contra los cultivos de uso ilícito como era la prioridad en el pasado reciente.
Personalmente comparto la propuesta del Acuerdo Nacional y he resaltado el trabajo en esa dirección del Senador Iván Cepeda y creería que la mayor parte de las energías del Ministro Cristo deberían situarse en esa dirección porque considero que se requieren más reformas, pero bien hechas y que apunten a hacer realidad una democracia más equitativa y con la mayor inclusión de los sectores sociales históricamente excluidos. En eso acompaño al Gobierno.