Pico y Placa Medellín

viernes

1 y 5

1 y 5

Pico y Placa Medellín

jueves

4 y 8

4 y 8

Pico y Placa Medellín

miercoles

3 y 7

3 y 7

Pico y Placa Medellín

martes

6 y 9

6 y 9

Pico y Placa Medellín

domingo

no

no

Pico y Placa Medellín

sabado

no

no

Pico y Placa Medellín

lunes

0 y 2

0 y 2

language COL arrow_drop_down

López y Galán

Dos personajes liberales que en su rebeldía política buscaron el camino del poder por senderos diferentes. López a través de la contradicción. Galán por el de la coherencia.

21 de agosto de 2024
bookmark
  • López y Galán

Por Alberto Velásquez Martínez - opinion@elcolombiano.com.co

En este mes de agosto se cumplieron 50 años de la posesión de López Michelsen como presidente, y 35 años del asesinato de Luis Carlos Galán. Dos personajes liberales que en su rebeldía política buscaron el camino del poder por senderos diferentes. López a través de la contradicción. Galán por el de la coherencia. Ambos brillantes. López erudito, y coronó. Galán estudioso y valeroso, que tuvo en sus manos la presidencia, pero las balas se la impidieron.

López era un hombre de aguda inteligencia. Incisivo y mordaz. Que a menudo se burlaba, con sus ironías y sarcasmos, de sus congéneres, copartidarios y contradictores, a los que consideraba por debajo de su alto nivel intelectual. Antes de la presidencia, en la burocracia de Carlos Lleras dinamitó la unidad de su Movimiento Revolucionario Liberal. Salido de ella siguió influyendo en la polémica nacional. Trabó discusiones con presidentes, esencialmente con Misael Pastrana. Y también con exmandatarios liberales, a quienes, con algo de desfachatez, disminuía. A Turbay lo toleraba, pero intelectualmente lo subestimaba. A los Lleras los respetaba. Fue adversario de la reelección de Álvaro Uribe.

Una de sus acciones más controvertidas como Jefe de Estado fue la apertura en el Banco de la República de la llamada “ventanilla siniestra”, donde se podían lavar, sobre las barbas del Estado, los dólares provenientes del comercio ilícito. A quien se acercaba para la transacción no se le indagaba sobre la procedencia de sus divisas. Era la impunidad y el estímulo oficial para la práctica de la inmoralidad vestida de pragmatismo económico, que muy pronto se devolvería contra la sociedad como un bumerán.

Galán fue pasión, acción, consistencia, fervor entre lo que pensaba y hacía. Con su palabra elocuente sedujo grandes porciones de juventud contestataria. Se abrió paso a codazo limpio de las trampas que le colocaba la tradicional política manzanillesca. “Ni un paso atrás, siempre adelante y lo que sea menester que sea”, era su grito de combate. Con su muerte, su partido quedo huérfano, hecho ruinas. Es el sino trágico que dejan los liderazgos y caudillismos cuando el telón de su vida cae. De la catástrofe sobrevive su hijo, hoy alcalde de Bogotá. De resto, queda un buen recuerdo del pasado.

¿Qué diría Galán si despertara y se percatara de que una Constituyente aprobó en 1991 la no extradición de quienes habían sido sus verdugos? ¿O viera en sus cómodos sillones de congresistas a las cabezas de una guerrilla violadora de los derechos humanos, autora de crímenes de lesa humanidad y contra los niños, que se financió con los mismos dineros del narcotráfico que lo llevaron a su muerte? ¿Y si mirara a su alrededor la fuerte presencia de los carteles de la droga nutridos por las 250 mil hectáreas que hoy asfixian el campo colombiano?

Ambos personajes movieron la política colombiana. La misma política de acción, convicción y pujanza de las que hoy carece el viejo y desgastado establecimiento para recuperarse de la modorra ideológica que lo consume y lo aleja del poder.

Sigue leyendo

Te puede Interesar

Regístrate al newsletter

PROCESANDO TU SOLICITUD