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Experta advierte sobre eximir a los trenes de licencia ambiental: “Se pueden generar conflictos que tardarían décadas”

Se reveló un decreto para agilizar la construcción de trenes en Colombia. Habla de eximir algunos proyectos de licencia ambiental, lo que es visto como un peligro por los expertos.

  • Este es el rénder del Tren del Río, que de aprobarse el decreto en cuestión se construiría sin licencia ambiental. FOTO CORTESÍA.
    Este es el rénder del Tren del Río, que de aprobarse el decreto en cuestión se construiría sin licencia ambiental. FOTO CORTESÍA.
06 de marzo de 2024
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Críticas y aplausos ha despertado la publicación del borrador del Decreto que busca promover la operación de trenes cercanías en Colombia. El malestar de algunos sectores se centra en que el Gobierno exime ciertos proyectos ferroviarios de contar con licencia ambiental y eso repercutiría en graves riesgos. Otros celebran porque la tramitología en algunos ocasiones frena los proyectos y ahora tendrá posibilidad de avanzar con mayor agilidad.

La noticia fue anunciada por la ministra de Ambiente, Susana Muhamad: “el decreto que exime de exigencia de licencia ambiental a aquellos trenes que vayan por corredores existentes dentro del perímetro urbano y cuyo fin sea la conexión con otros modelos de transporte masivo”.

La idea del Gobierno es impulsar su política de descabornización y acelerar la implementación de proyectos ferroviarios, además de estar en línea con los compromisos nacionales e internacionales para mitigar la crisis climática, argumentó el Ministerio.

Se salvarían de no cumplir con el requisito de licencia cuatro casos puntuales: cuando el proyecto se realice en corredores existentes, cuando se integre a sistemas de transporte masivo y si son proyectos interurbanos que operen con sistemas eléctricos o de cero emisiones. En ese sentido, se podrían beneficiar: el futuro Regiotram del Norte, el Tren del Río y el Tren del Valle.

El Gobierno tiene razón en que la tramitología de licencia ambiental incidirá en el avance de las obras. Un caso puntual es que Celsia, empresa de energía del Grupo Argos, contó que tiene dificultades con sus proyectos eólicos que obedecen a demoras en la adquisición del licenciamiento ambiental.

Algunos creen que dichas licencias y papeleos se están convirtiendo en una piedra en el zapato para la transición energética. Y tienen argumentos de peso para considerarlo. La Asociación de Energías Renovables (SER Colombia) confirmó que entre 2024 y 2025 se espera que entren en operación 119 proyectos de fuentes no convencionales de energías renovables; sin embargo, el 46% (2.400 MW) está en vilo porque siguen tramitando permisos ambientales o técnicos.

Un caso que cae como anillo al dedo es el de Regiotram de Occidente en Cundinamarca, proyecto ferroviario que conectará a Facatativá con Bogotá. Y es pertinente porque precisamente en junio del año pasado quedó frenado ante la falta de sus permisos ambientales.

Así es, en su momento la Anla comunicó que el estudio ambiental de soporte no contó con toda la información necesaria y fue archivado. Hubo 41 requerimientos que la Agencia hizo y no fueron atendidos por la Concesionaria Férrea de Occidente.

Este caso da luces sobre el impacto ambiental que puede ocasionar un proyecto de esta magnitud. Esto teniendo en cuenta que la Anla consideró que habían falencias estructurales en la descripción del proyecto, que incluían imprecisiones en la identificación de intersecciones viales y falta de análisis del componente hidrológico. Incluso sostuvo que había desconocimiento del impacto ambiental generado por puentes férreos de los cuales cuatro atraviesan ríos. Lo cierto es que Gobernación de Cundinamarca celebró que el nuevo decreto reviviría esta obra.

Lea también: Ya no sería necesaria la licencia ambiental para la construcción del Tren del Río

¿Una irresponsabilidad?

Claro que no todo es color rosa y hay voces que advierten que tratar de ahorrarse tiempo y plata saltándose el licenciamiento en cuestión, podría salirle muy caro al país.

Algunas de esas advertencias provienen de contradictores políticos del Gobierno. Uno de ellos es el exsenador Jorge Enrique Robledo, quien argumenta que un tren es una obra de grandes magnitudes y, por tanto, requiere de abrir túneles y viaductos en zonas complejas de la geografía nacional. Eso se traduce en un impacto ambiental mayor y eximirlo de licencia es una equivocación, señaló.

“Es llamativo que eso ocurra en el Gobierno de Gustavo Petro que se ha disfrazado de ambientalista”, cuestionó el exsenador de Dignidad.

¿Pero realmente qué tan riesgoso es?, claramente para responder la duda se requiere de un experto en el tema. EL COLOMBIANO consultó a Yolima Vargas, una bióloga y analista en temas ambientales en Latinoamérica.

La experta se refirió a la posibilidad de que dichos proyectos se construyan sin licencia. En su concepto no se puede prescindir de los estudios porque los trenes traen impactos de sonido para las personas que residen cerca al medio de transporte.

“Es un falso dilema el hecho de que por tratarse de energías renovables que disminuyen las emisiones, entonces no se requiera del estudio ambiental. No está bien porque el desarrollo sostenible al cual se suscribe la Constitución de Colombia a partir de los noventa, dice que se requieren los correctos estudios ambientales para poder encontrar cuáles son los impactos y mitigarlos a tiempo o, incluso, si el proyecto es muy lesivo no hacerlo”.

Por esa razón, Vargas considera que es irresponsable no hacer los estudios porque cuando se amenaza al medioambiente y a la diversidad, también se está perjudicando a las personas que dependen de la naturaleza.

Sostuvo que existen otras formas de agilizar los proyectos como fortalecer la Agencia Nacional de Licencias Ambientales (Anla) con más ingenieros y mejores condiciones.

“Del afán no queda sino el cansancio, porque si esos proyectos se llegan a hacer sin licencia ambiental pueden generar conflictos ambientales que luego tardan décadas en solucionarse”, sentenció la bióloga.

Recordó la Estación de Guardacostas en Gorgona, la cual “quisieron acelerar y dieron una licencia ambiental irregular, llevan 10 años y no lo han podido construir”.

Las críticas de los expertos son claras, ahora solo queda recordar que se trata de un decreto que está abierto a comentarios. Eso quiere decir que el Gobierno tendrá que evaluar todas las observaciones y la ciudadanía estar atenta de si se toman o no en cuenta estas advertencias o si se hará el de oídos sordos.

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