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Hasta anoche los transportadores de carga evaluaban la propuesta del Gobierno para tomar decisiones.
La llave para destrabar los bloqueos de los transportadores de carga por carretera no parece estar en un solo bolsillo, aunque las protestas que se han extendido durante esta semana tocan los bolsillos de todos los colombianos.
Los bloqueos en las vías de diferentes zonas del país y los consecuentes represamientos del tránsito automotor y, en particular, de camiones con alimentos perecederos, productos agropecuarios, abarrotes y víveres están generando un déjà vu.
Y es que en febrero de 2021 se inició un movimiento similar que se prolongó por varias semanas, lo que según el congresista del Centro Democrático, Óscar Darío Pérez, le costó dos puntos de inflación al país. “Eso dejó varias decenas de billones de pesos en pérdidas para la economía, pues solo el puerto de Buenaventura se cerró por 40 días”, anotó.
Propuesta sobre la mesa
Ayer en la tarde, el ministro del Interior, Juan Fernando Cristo, reiteró la oferta del Gobierno: “Bajar de los $1.904 (valor que se aplicó el fin de semana al valor del galón de acpm) a $800. Y no que se haga de manera inmediata, sino que se hará efectivo en 4 meses, hasta diciembre del presente año”.
Al decir del funcionario con esta iniciativa el Gobierno ya “llegó hasta el límite”, mientras que su colega de la cartera de Hacienda, Ricardo Bonilla, alertó que está volviendo a rondar al país el fantasma de una alta inflación.
“Favorece más a la inflación los bloqueos que el aumento del precio del diésel”, aseveró Bonilla, quien pidió a la Asociación de Empresarios de Colombia (Andi) apoyar el descongelamiento del valor de este combustible.
Con la posición oficial el balón quedó en el terreno de los transportadores, quienes al cierre de esta edición estudiaban la idea, aunque sin fijar una determinación sobre mantener o levantar las protestas.
Los impactos
La actual coyuntura no difiere mucho de la vivida hace tres años, y el Congreso Empresarial Colombiano (CEC 2024), que se clausura hoy en Plaza Mayor, Medellín, ha sido el espacio para que sector privado exprese los temores por los perjuicios de una eventual parálisis prolongada de los transportadores.
A la vanguardia están los productores bananeros, fruta que en grandes volúmenes está destinada a la exportación. Émerson Aguirre, presidente de Augura, señaló que hasta ayer en la tarde estaba en riesgo el despacho de un millón de cajas, unas 20.000 toneladas de banano, solo de la zona de Urabá.
Una situación similar observan los caficultores, quienes reportaron inconvenientes para la llegada del grano a los puertos y desde las zonas de recolección hasta los sitios donde se trilla.
Germán Bahamón, gerente de la Federación Nacional de Cafeteros, confió en una pronta solución concertada entre el Gobierno y de los transportadores, aunque reconoció que a diferencia del banano o la leche, el café no es un producto perecedero, e insistió en que el afán de los productores es minimizar los perjuicios y evitar incumplimientos a los compradores en el exterior.
Balance inquietante
Por su parte Jorge Bedoya, presidente de la Sociedad de Agricultores de Colombia (SAC), mencionó que todo el agro está perjudicado, pero en términos de criticidad “el sector pecuario está al borde del colapso”.
El informe del dirigente da cuenta de pollos y cerdos que se están muriendo en los camiones atascados en los bloqueos y alimento concentrado que no está llegando a las granjas.
“Son más de 70.000 hectáreas de arroz en Casanare que no se pueden cosechar por falta de acpm para la maquinaria ni para los camiones para transportarlo. El plátano se está dañando en la carretera al Llano y sabemos que hay 168.000 kilos de aguacate Hass que tienen problemas para llegar a los puertos”, comentó Bedoya.
Acerca de una posible fórmula o llave para resolver este conflicto el dirigente expresó que “si alguien la tuviera, el problema ya se habría resuelto”.
Igualmente, cuestionó que los bloqueos en las carreteras se están volviendo costumbre cuando ciertos grupos o sectores quieren obtener algo del Gobierno. “Daño para los consumidores y para los productores, y al final nadie ofrece respuestas”, enfatizó.
A su turno, la Federación Nacional de Cultivadores de Cereales, Leguminosas y Soya (Fenalce) señaló que las protestas de transportadores están coincidiendo con la salida de las cosechas de maíz y soya y con la preparación de suelos para las siembras de la última parte del año, para lo que se necesitan insumos como fertilizantes y agroquímicos.
Particularmente en el caso de la soya, cuya recolección se realiza en la Altillanura, es urgente transportar el producto hacia el interior del país. Esta necesidad se ve agravada por la limitada y deficiente infraestructura de almacenamiento y secado existente, lo que aumenta el riesgo de pérdidas significativas.
“La región que presenta una mayor afectación es la Altillanura, teniendo en cuenta que aún falta el 20% por recolectar, ya existen contratos de comercialización que se deben cumplir y empieza a escasear el combustible para el transporte, tractores y cosechadoras. Además, esto impactará en un alza en los fletes a centros de procesamiento de la soya”, explicó Henry Vanegas, gerente de Fenalce.
Más angustias
La Federación Nacional de Productores de Carbón (Fenalcarbón), también alertó sobre la crisis que está enfrentando esta industria, que contabiliza pérdidas estimadas en cerca de $8.000 millones diarios por la carga no despachada y riesgos para unos 300.000 empleos directos e indirectos, en toda la cadena de valor.
Carlos Cante, presidente del gremio, precisó que el aumento del diésel significa una presión agregada en los costos de operación y logística para las cargas de carbón y coque, que representan incrementos por viaje entre 27,7% al 31,6% del costo total de operación en las principales rutas del país.
Desde la presidencia de Andeg, Alejandro Castañeda, anotó que la situación de bloqueos está afectando de manera preocupante el suministro del carbón en La Guajira, Boyacá, Norte de Santander y Córdoba.
Caso similar ocurre en el Valle del Cauca con los combustibles líquidos, en donde se encuentran bloqueadas las rutas de acceso desde los terminales hasta las plantas de generación. En ese contexto, resultaría afectado el suministro de este combustible para el proceso de generación de energía eléctrica de las plantas térmicas.
“De continuar esta situación, se estaría poniendo en riesgo la capacidad de generación de energía para atender la demanda que requiere el país, considerando además que los aportes hídricos no han alcanzado los niveles esperados para la recuperación plena de los embalses”, dijo Cante.
Finalmente, la Asociación de Laboratorios Farmacéuticos de Investigación y Desarrollo (Afidro) pidió habilitar un corredor humanitario que permita la circulación de medicamentos y pacientes, con el fin de proteger el derecho fundamental a la salud.
Durante la jornada del jueves, en la Central Mayorista de Antioquia se observó una disminución en la oferta y demanda de alimentos. Hubo una reducción de 15% en el ingreso de vehículos de carga. Mientras en un jueves normal ingresan 2.800 camiones, ayer entaron 2.380.
Las mermas más notorias se evidenciaron en mercancías procedentes del Valle del Cauca, el Eje Cafetero y el Oriente del departamento. Los incrementos de precios se vieron en cebolla blanca (33%), mora (73%), papa nevada (20%), zanahoria (25%), tomate chonto (33%).